Las instituciones de salud públicas y privadas deberán ayudar a las madres a estar en contacto piel a piel con su bebé y a iniciar la lactancia durante la primera hora siguiente al nacimiento.

El equipo de salud deberá ofrecer a los recién nacidos solo leche materna sin otro alimento o bebida “a no ser que exista una razón médica justificada para hacerlo”, señala la guía. Además, se establece que los médicos y enfermeros no deben fomentar el uso de mamaderas y chupetes.

Además se indica la necesidad de promover la lactancia materna exclusiva al alta de la maternidad y hasta el sexto mes y el inicio de la alimentación complementaria saludable. Se recuerda que “el marketing de los sustitutos de la leche materna afecta negativamente la práctica del amamantamiento y el valor de la leche materna como primer alimento natural”.

La guía señala que “existen verdaderamente pocas situaciones donde la lactancia materna está contraindicada y el lactante requiere por indicación médica, de preparados o fórmula para lactantes”. Entre estas situaciones se nombra la infección por el virus de HIV de la madre y la galactosemia clásica, enfermedad del niño que requiere una dieta estricta libre de lactosa.