Por María Paula Suárez N.

El momento de la lactancia es el más importante para el desarrollo sano de un bebé, pero para muchas madres, esta bella labor a veces no es fácil de desempeñar. La falta de espacios para amamantar en público y el temor o incomodidad por hacerlo, hace que muchas mujeres prefieran quedarse en casa, y a eso se suma temor por volver al trabajo cuando termina la licencia de maternidad.

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“Fue un momento muy bonito, sentí una conexión única con mi bebé, sentí la pureza, la perfección de mi cuerpo, el equilibrio… Me volví a enamorar de la vida. Es de las cosas más básicas y sencillas que realmente importan en la vida”, comenta Julieta.

Por esta razón es que decidió unirse a la campaña #AmigosDeLaLactancia, una iniciativa que busca darle un espaldarazo a las madres para que puedan salir con sus bebés sin preocuparse de tener que amamantarlos en público. Surgió en el Centro Comercial Parque La Colina, en Bogotá, y busca que más lugares se unan a la iniciativa.

“Cuando salía con Olivia a veces no encontraba ni una silla en un centro comercial. Te toca un ‘vestier’ o irte para el parqueadero y hacerlo en el carro”, como dice que le pasó una vez y quiere que las mujeres empiecen a ser más libres en este sentido.

“Pedirle ala gente que se levantara para eso no es muy común y uno no ve muchas mujeres haciéndolo y me sentí triste de tener que hacerlo en un parqueadero escondida. No entiendo por qué una sociedad prefiere a una mujer semidesnuda en una portada y esto le parezca incómodo y vulgar. Es como una sociedad enferma. Por eso me uno a estas campañas”.

Pero para lograr esta liberación también es importante el apoyo de la familia.

“Ser mujer en este mundo no es nada fácil (…) Yo afortunadamente tengo a mi mamá al lado, muy cerca, entonces me siento tranquila cuando me toca irme porque se que mi mamá va a estar pendiente. Que mi esposo también tiene algo de tiempo y está encima. Fue importante que el circulo familiar brindara todo el apoyo para poder reintegrarme a mis labores sin sentir que a mi bebé le haga falta nada”.

Sin embargo, alargó lo más que pudo los meses de lactancia, después del tiempo de licencia, jugándosela con un extractor.

“Antes de salir de la casa tratas de dejar la mayor cantidad de leche. Durante el día también, y la guardas cuando llegas a la casa para dejarla. El tema se convierte en una rutina o ciclo de tener completas las comidas para el bebé”.

Y por supuesto tampoco olvidó que debía alimentarse bien para pasar a su pequeña todos los nutrientes en su leche.

“Tu no puedes alimentar bien a un bebé si no estás bien alimentado. No es el momento de hacer dietas drásticas, no es el momento de ponerte a entrenar como loca. Tienes que coger todo con calma para que el cuerpo responda a cada una de las obligaciones que le estás exigiendo”.

Así fue su proceso de desprendimiento de Olivia, cuando retomó sus labores.

“Fue horrible, a uno se le rompe el corazón. Uno cierra la puerta de la casa y se siente como la peor persona del mundo, pero son muchos sentimientos encontrados porque también gracias a Dios tengo un trabajo que me gusta mucho hacer entonces de alguna manera lo extrañaba, quería volver a mi trabajo, pero existe esa dualidad de pensar en qué hacer”.

“Quiero que las mujeres se sientan empoderadas, felices y orgullosas de hacer esto por sus hijos y que encuentren espacios, que no se tengan que esconder. Uno en la maternidad, cuando se está enfrentando a tantas cosas nuevas a veces necesita un espaldarazo para sentir la tranquilidad de hacer las cosas bien”, concluye Piñeres.

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