-Seguimos hablando del parto y la lactancia. Cuando el bebé tiene el primer contacto con la madre fuera de su útero, naturalmente buscará lactar. Al succionar el calostro (ese néctar divino que en apariencia es una leche diluida, porque es transparente), al estar lleno de inmunoglobulina, el bebé refuerza sus defensas y se nutre inmejorablemente, porque la madre le transmite toda la carga inmunitaria. Con este simple, pero maravilloso acto, lacta por primera vez, se relaja y sonríe.

-El bebé colabora con la madre porque la succión genera una labor oxitócica. Al cortarse el cordón umbilical, el bebé sigue unido a la madre por medio de la lactancia, la misma que mediante la succión ayuda a que el útero se contraiga y se expulsen los residuos de la placenta, evitando posteriores cólicos en la madre.

-Sobre esta primera alimentación debemos señalar que la leche materna tiene un código natural. Cuando el bebé tiene una semana de nacido, aumenta la calidad y la cantidad proteica, cada nueve días aumentan los minerales y cada semana es diferente porque se adapta a las necesidades inmediatas del crecimiento del bebé.

-La naturaleza en su perfección origina una unión amorosa y armoniosa, preventiva y nutritiva, realmente maravillosa.

-Del libro “Dar de mamar es amar”.

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