lactancia

Un proyecto del Ministerio de Salud entregará en consultorios fórmulas sustitutas a la leche materna para niños de hasta 6 meses que enfrenten distintas situaciones que impiden el amamantamiento. Sin embargo, también abarcará a aquellas madres con sensación de insuficiencia de leche y a aquellas que simplemente opten por alimentar a sus hijos con fórmulas. Las autoras de esta columna cuestionan la política gubernamental y se preguntan si está realmente haciendo la tarea de promover la lactancia materna y sus documentados beneficios.

Quedan pocas cosas gratis en la vida, el aire, el amor y la lactancia materna. Queremos hablar de esta última. Sin embargo, el objetivo de esta columna de opinión no es volver a escribir sobre los  documentados beneficios de la leche materna para el niño y de su madre. El objetivo de este texto es tratar de encontrar respuestas del porqué la máxima autoridad sanitaria del país, el Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), arriesga toda una historia de esfuerzo técnico en la promoción de lactancia materna, desarrollando a contar de este año un programa de entrega de fórmulas de inicio a niños menores de 6 meses, escasamente evaluado, que transgrede incluso acuerdos internacionales de protección y fomento de la lactancia materna suscritos por Chile.

La historia reciente de la lactancia parte en los años 70, cuando a nivel mundial grupos de la sociedad civil quedan impactados por la desnutrición y muerte secundarias al uso de fórmulas donadas a algunos países, cuyas madres destetan a sus hijos empujadas por el concepto errado acerca de la superioridad de la leche envasada. La presión de estos grupos concluye con un acuerdo en el año 1981, en la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que aprueba el Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna(Resolución 34.22), suscrito por todos los países, Chile incluido, y cuyo objetivo es proteger y  frenar la agresiva comercialización, marketing, así como la entrega gratuita de fórmulas, mamaderas y chupetes que entorpecían y siguen entorpeciendo el amamantamiento.

En Chile, a fines de la década de los 80, solo 5% de las madres amamantaba a sus hijos en forma exclusiva a los seis meses, por lo cual las autoridades de esa época desarrollan una completa estrategia, junto a otras organizaciones públicas y privadas, para fortalecer la práctica de la lactancia materna como una estrategia de salud, bienestar y desarrollo. Este enorme esfuerzo culminó en el año 2011 con la tan anhelada Ley del Post-Natal por seis meses (Ley 20.545), pero que resultó en la práctica en 5 meses y medio, que fue empujada y liderada por un grupo de mujeres de la sociedad civil, Movimiento Post-Natal y otras organizaciones sociales.

Hace una semana nos enteramos por profesionales de la atención primaria de que el Ministerio de Salud desarrollaría un proyecto de entrega de fórmulas en consultorios a niños entre 0-6 meses para situaciones especiales (madres con VIH, cáncer y otras situaciones de salud que impidieran el amamantamiento), decisión que parece muy adecuada. Pero el proyecto también alcanzaría a “madres con hipogalactia”, es decir, una sensación de insuficiencia en la cantidad de leche secretada y que en una proporción importante de casos se asocia a inseguridad, desconocimiento, falta de apoyo o mala técnica de amamantamiento (ver Proyecto Incorporación FI PNAC).

También se entregaría a mujeres que optaran por alimentación por fórmula, solamente firmando un consentimiento informado. Esto último llama la atención. ¿Para qué la mujer debe consentir? ¿Qué pasa si se entera de que la mejor leche para su hijo es la que ella da y que nadie en el consultorio le informó adecuadamente antes de proporcionarle la leche de tarro?

Según describe el proyecto, esta entrega iría acompañada de un aumento de la capacitación técnica del personal en lactancia, sin embargo, ésta ha sido limitada y escueta. Reconociendo que en algunos pocos casos se puede necesitar de una fórmula especial en un inicio, todos sabemos que la promoción y apoyo de la lactancia se hace muy difícil cuando se dispone de forma rápida y fácil de varios tarros. De hecho, países que han entregado fórmulas han suspendido esta medida no solo por el costo que incrementa año a año, sino por la disminución de la lactancia.

Empezamos a revisar como se había desarrollado este proyecto y de ahí surgen numerosas dudas. El día 12 de noviembre de 2014 la Central Nacional de Abastecimiento adjudica a la empresa Danone la compra de 6,4 toneladas mensuales de la fórmula de inicio Nutrilon por diez meses, por un valor de $ 466.099.200 (ver Orden de compra Nutrilon)

El día 17 de diciembre del mismo año el MINSAL firma contrato con la Corporación para el Apoyo de Investigación Científico Nutricional, una corporación ligada al Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, por $150 millones (ver Orden compra Minsal-INTA) para el desarrollo de un proyecto que evaluara el impacto en la nutrición y crecimiento de lactantes a partir de los 4 meses clasificados en tres grupos (ver Bases Proyecto INTA). El primer grupo recibiría solo lactancia, el segundo lactancia y leche Purita Fortificada y el tercer grupo lactancia y fórmula de inicio (300 niños total).

No hemos encontrado el informe final publicado en el sitio web del INTA ni del MINSAL. Si sabemos que solo dos  grupos recibirían fórmulas (200 niños) durante diez meses y que la cantidad teórica de fórmula necesaria para cada niño sería de 4 kilos mensuales, quiere decir que se necesitarían 800 kilos/mes y como el proyecto duraría 10 meses se necesitarían 8000 kilos, es decir, 8 toneladas.

¿Por qué entonces el MINSAL compró 64,4 toneladas? ¿Se equivocó en comprar? ¿Cómo se puede equivocar cuando debe pasar sucesivas revisiones y firmas? ¿Por qué el MINSAL comenzó un proyecto a nivel de consultorios, sin informe final, y recién este año cuando las fórmulas se licitaron el año 2014? ¿Por qué se ha presionado a los equipos de atención primaria de los Servicios de Salud Metropolitano Occidente y Araucanía para entregar fórmulas ya no solo a los menores de seis meses sino ahora hasta el año de edad? ¿Les sobró fórmula de inicio y no encuentran qué hacer con ella? ¿Por qué cuando no existe ni capacitación adecuada, ni suficientes recursos humanos, ni insumos que apoyen la lactancia se gasta cerca de US$ 1 millón en este proyecto? ¿Por qué el MINSAL pretende instaurar un programa nacional de entrega de fórmulas cuando no se ha evaluado en forma adecuada y pública el impacto que éste tiene en la lactancia? ¿Por qué no considerar otras alternativas de entrega que responda más bien a casos individuales que a una política masiva? ¿Por qué este programa cuando las cifras muestran que sobre 50% de los niños tienen lactancia materna exclusiva a los 6 meses?

En resumen, ¿Por qué esa tremenda inversión para la excepción de la regla en vez de apoyar la lactancia manteniendo y mejorando las metas salud?

En un momento del país, donde la confianza y el respeto a las instituciones se ha perdido porque hay una permanente percepción de abuso, solicitamos a las autoridades transparencia y fundamento en sus decisiones, especialmente cuando estas afectan la lactancia y con ello, la salud de las mujeres y de los niños,  una estrategia de intervención y desarrollo con enormes beneficios presentes y futuros en la salud física y vincular de los niños y sus madres.