Los últimos datos que recoge la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) publicada en el año 2014  señalan que el 50% de las madres en el país inician con lactancia materna exclusiva; pero lastimosamente la duración promedio es de 2.4 meses, cuando la recomendación es mínimo hasta los seis meses, como lactancia materna exclusiva.

Esta cifra coincide con la reinserción laboral de la mujer, quien se re-incorpora al trabajo cuando el niño cumple los tres meses de vida. Esos datos señalan que no existe una estructura bien definida de cómo proteger la lactancia materna exclusiva del recién nacido hasta los seis meses. Para revertir estas cifras, la mujer debe tener las facilidades que promuevan y apoyen su periodo de lactancia; una de ellas es la extracción de su leche en su lugar trabajo, además de contar con salas de apoyo a la lactancia materna. Varias instituciones ya las tienen. En la Universidad San Francisco de Quito, un grupo de jóvenes científicas, llamado WISE por sus siglas en inglés (Women in Science), promueven crear una sala de apoyo a la lactancia materna en la institución, dado que un alto porcentaje de las mujeres que trabajamos en este centro educativo estamos en edad fértil y creemos que como Universidad tenemos que dar el ejemplo.

El objetivo de estas sala de apoyo a la lactancia  es continuar con la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad; entonces, cuando la madre se reintegra al mundo laboral, durante las horas de trabajo, tiene la facilidad para sacarse la leche en un lugar tranquilo, privado, cómodo y completamente higiénico. Allí debe existir un refrigerador en el cual se pueda almacenar la leche materna, para luego ser llevada a su domicilio y darle al niño en sus horas de ausencia. Así, la persona que se queda a cargo del niño mantiene la lactancia materna. Esta precisamente es la propuesta que se quiere implementar en la Universidad San Francisco: tener una sala de apoyo a la lactancia materna porque queremos ser un ejemplo para la comunidad.

A pesar de que el Código de Trabajo, en el artículo 155 señala que durante 12 meses posteriores al parto, la jornada de la madre lactante durará seis horas, de conformidad con la necesidad de la beneficiaria, es un tema que no respalda la práctica de la lactancia materna en su totalidad, así lo señala el ENSANUT. Los bebés comienzan con lactancia combinada -es decir dejan la lactancia materna exclusiva y comienzan a tomar fórmulas lácteas- a los 2.4 meses de vida y se mantiene esa fórmula hasta que cumple un año; eso es un indicador de que no hay un buen manejo de la lactancia materna como tal.

En Ecuador, a través de la Iniciativa Mundial sobre Tendencias de la Lactancia Materna (WBTi por sus siglas en inglés), se realizó entre septiembre y diciembre del 2015 una evaluación de las fortalezas y debilidades de las políticas y programas relacionados con alimentación de lactantes y niños pequeños. Se analizaron 15 indicadores, 10 cualitativos y cinco cuantitativos. El primer reporte se publicó en el año 2008 y el resultado fue un cumplimiento del 65,5/150; después del análisis del 2015, la calificación alcanzó 74/150.
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En los resultados cualitativos, el primero tiene que ver con las políticas y programas que defiende la alimentación del niño menor de cinco años. Siendo este, uno de los indicadores críticos que obtuvo una puntuación de 3/10, se refleja como el  resultado de que no existe en el país una entidad encargada del monitoreo o del cumplimiento de este indicador. Hay los programas necesarios para implementar esta estrategia, pero ¿quién los controla?, ¿quién los evalúa?

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El Ministerio de Salud Pública debería ser la entidad encargada de controlar, pero no dispone del personal suficiente para hacerlo. Esta entidad puede implementar el programa para acciones puntuales pero no existe otra institución que haga una revisión periódica y por eso se pierde continuidad y, por tanto, resultados a largo plazo. Eso es lo que está pasando en Ecuador.

Otro de los indicadores que tiene el país -y que está en rojo y nos preocupa muchísimo- es el de la alimentación en situación de desastre. Ecuador tiene una guía de alimentación para el niño pequeño en desastres, pero no hay un protocolo estandarizado de cómo se lo va a atender. Eso se publicó en diciembre de 2015 y en abril de 2016 tras el terremoto ocurrido en el país, se demuestra que los niños pierden la lactancia materna al ser una normativa sin un protocolo bien estructurado.

Otro dato tiene que ver con el monitoreo y con el sistema de evaluación de la estrategia. En el informe, preparado por Rocío Caicedo y mi persona, recomendamos tener un sistema de evaluación que sea electrónico, que cada institución permita ingresar datos y que una entidad alterna verifique que esos datos sean los adecuados. Se evaluó varios indicadores, uno de ellos es el Hospital Amigo del Niño; en el 2008 el Ministerio de Salud Pública implementó esta estrategia y 108 hospitales de 115 se certificaron, al evaluarlo en el 2015, sólo 12 hospitales continuaron con la certificación. El resto no se les dio seguimiento y monitoreo adecuado, por lo que perdieron su certificación.  Como resultado solo el 54.6% de los recién nacidos en el Ecuador  se amamanta durante el primer mes de vida.

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Durante la evaluación, varios de los indicadores que revelaron la falta de una capacitación continúa sobre lactancia materna para el personal de salud. Esto involucra al enfermero, al asistente de enfermería, al médico… Ellos deben acceder a una capacitarse y actualizarse de manera permanente sobre los beneficios y ventajas de la lactancia materna, para el niño, la familia y la comunidad. En el hospital es más práctico darle al niño formula láctea y dejar que su madre descanse; sin embargo las primeras 72 horas de lactancia materna son esenciales para una práctica exitosa.  En las primeras 72 horas el flujo la leche materna es escaso, por lo que la adecuada estimulación del niño es un factor clave para el éxito una adecuada lactancia materna.  Desde que el niño nace, tiene que estar con su madre y todo el personal médico que esté en contacto con la madre debe conocer sobre la estimulación de la lactancia materna desde el momento del parto; pues el bebé tiene que lactar y al inicio será una o dos gotas de leche, pero es importante para que la estimulación exista y la producción de leche sea eficiente.

Parte de la estrategia Hospital Amigo del Niño es cortar el cordón umbilical cuando éste deja de latir porque se ha visto que mientras el cordón umbilical tiene pulso o algún latido hay una transferencia importante de hemoglobina al niño y eso es lo que va a asegurar que el bebé no presente anemia durante los primeros meses de vida.

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses es del 43.8% a nivel nacional, la duración mediana de lactancia materna es de 15.3 meses pero, la lactancia materna exclusiva es 2.4 meses. La alimentación con biberón es de 87%, las altas cifras de este indicador muestra el desconocimiento de las madres sobre los  beneficios de la leche materna. Otro indicador en rojo es el de alimentación complementaria, la temprana introducción de alimentos sólidos, semisólidos y blandos es del 73.6%; siendo una de las falencias que resume muy claramente el ENSANUT, como una alimentación complementarias  mal manejada. 

La alimentación complementaria tiene que ser a partir a los seis primeros meses de vida, momento en el cual la leche materna no cubre el requerimiento del bebé en su totalidad, es decir, deja de ser suficiente. Por eso se debe comenzar con alimentación complementaria, que debe ser combinada con leche materna hasta el segundo año de vida.  Sin embargo se ha visto que en nuestro país se introducen aguas aromáticas sopa, caldos, cuando lo que se tiene que ofrecer al niño son papillas con una adecuada densidad energética.

Ecuador necesita educar a sus profesionales de la salud siendo este el vehículo de canalización de la información; quienes a su vez tienen la obligación de enseñarle a la madre cuando su  bebe está listo para iniciar la alimentación complementaria. Profesionales que a su vez tienen la responsabilidad de indicar cómo se debe preparar.