Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los 6 meses o si son administrados de forma inadecuada, el crecimiento del niño puede verse afectado

Escribe Patricia Rodríguez de Vodanovic (*) 

La Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.

 

Lactancia materna

La lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida aporta muchos beneficios tanto al niño como a la madre. El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) protege al recién nacido de las infecciones y reduce la mortalidad neonatal. El riesgo de muerte por diarrea y otras infecciones puede aumentar en los lactantes que sólo reciben lactancia parcialmente materna o exclusivamente artificial.

La leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses.

La mayor duración de la lactancia materna también contribuye a la salud y el bienestar de las madres. Reduce el riesgo de cáncer de ovarios y de mama y ayuda a espaciar los embarazos, ya que la lactancia exclusiva de niños menores de 6 meses tiene un efecto hormonal que a menudo induce la amenorrea.

 

Alimentación complementaria

Alrededor de los 6 meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los 6 meses o si son administrados de forma inadecuada, su crecimiento puede verse afectado. Los principios rectores de una alimentación complementaria apropiada son:

  • Seguir con la lactancia materna a demanda, con tomas frecuentes, hasta los 2 años o más.
  • Ofrecer una alimentación que responda a las necesidades del niño (por ejemplo, darles de comer a los lactantes y ayudar a comer a los niños mayores; alimentarlos lenta y pacientemente, alentándolos a que coman, pero sin forzarlos; hablarles mientras tanto y mantener el contacto visual).
  • Mantener una buena higiene y manipular los alimentos adecuadamente.
  • Empezar a los 6 meses con pequeñas cantidades de alimento y aumentarlas gradualmente a medida que el niño va creciendo.
  • Aumentar gradualmente la consistencia y variedad de los alimentos.
  • Aumentar el número de comidas: dos a tres al día para los lactantes de 6 a 8 meses, y tres a cuatro al día para los de 9 a 23 meses, con uno o dos refrigerios adicionales si fuera necesario.
  • Ofrecer alimentos variados y ricos en nutrientes.
  • Utilizar alimentos complementarios enriquecidos o suplementos de vitaminas y minerales si fuera necesario.
  • Durante las enfermedades aumentar la ingesta de líquidos, incluida la leche materna, y ofrecerles alimentos blandos y favoritos.

La lactancia materna, y en especial la lactancia exclusivamente materna y precoz, es una de las formas más importantes de mejorar las tasas de supervivencia del lactante.

 

Señales del bebé

A pesar de las recomendaciones oficiales, el momento de introducir la alimentación complementaria debería depender de lo preparado que esté tu hijo. Los siguientes puntos pueden ser indicadores de que tu bebé está listo para la alimentación complementaria.

  • Sigue con la mirada la comida que tú comes.
  • Abre la boca mientras te ve comer.
  • Intenta tomar tu comida.
  • Se introduce en la boca comida que está a su alcance.
  • Después de haberle dado el pecho o el biberón, cada vez reclama antes de que se le vuelva a alimentar.

 

Facilitar la alimentación

Al principio es normal que tu bebé escupa la papilla que le das. Eso no quiere decir que a tu hijo no le guste la nueva comida, sino que para comer con cuchara ha de aprender nuevos movimientos de la lengua y los labios que durante la lactancia no utilizaba. También deberá acostumbrarse a la consistencia de la papilla y al tacto de la cuchara para que la alimentación complementaria pueda introducirse sin problemas.

Para facilitar el cambio a esta nueva manera de alimentarse se puede empezar acostumbrándolo a la cuchara unas semanas antes de empezar con la papilla. Dale una para que juegue y empiece a acostumbrarse a su gusto y tacto. También puedes darle un poco de agua o té con una cuchara para que aprenda a ingerir a través de ella.

 

El cambio requiere paciencia

Tu bebé tiene que aprender muchas cosas para poder empezar a comer sólidos. No deberías sorprenderte si al principio hay más comida en el babero que en la boca de tu hijo. No debes preocuparte, los primeros intentos son un aprendizaje más que una manera de que tu hijo satisfaga sus necesidades alimenticias. Lo normal es que tengas que hacer de cinco a ocho intentos antes de que aprenda a comer con cuchara.

Además, este aprendizaje varía en cada niño. Algunos abren inmediatamente la boca cuando ven acercarse la cuchara y otros son más escépticos y dudan. Ambas cosas son completamente normales. Si ves que tu hijo no quiere comer, no lo fuerces y realiza un nuevo intento al cabo de unos días. Tampoco se trata de obligarlo. Si aún así sigue rechazando la papilla, quizás es que todavía no está preparado para la alimentación complementaria y debes posponer su introducción.

 

Consejos prácticos

  • No obligar nunca al niño a comer.
  • No utilizar el chantaje, soborno ni el castigo para que el niño coma.
  • No premiar al niño por haber comido bien.
  • Preparar los alimentos de una forma atractiva.
  • Ofrecerle raciones pequeñas servidas en un plato grande, darle la oportunidad de repetir si lo desea.
  • Evitar distracciones, nada de cuentos ni de televisión a la hora de comer.
  • Respetar los gustos del niño de forma razonable, pero no permita que coma a la carta.
  • Evitar dar alimentos fuera de hora.
  • Permitir que participe y que coma sólo cuando lo pueda hacer.
  • Darle el tiempo que necesita para comer, sin ser excesivo.
  • Respetar su inapetencia, que puede estar acompañada de una enfermedad aguda.

 

(*) Lic. en Educación Física, en Kinesiología y Fisioterapia
MP 5215 – Centro Integral de Preparación para el Parto

 

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