Es la primera causa de muerte de las mujeres a nivel mundial, pero de acuerdo con la American Cancer Society no existe un método como tal para prevenir este tipo de cáncer. Sin embargo, hay ciertas medidas que se pueden seguir para reducir el riesgo.

 

 

Una de éstas es la lactancia materna, que además de aportar nutrientes esenciales al bebé, disminuye la probabilidad de cáncer de mama en la madre hasta en un 20 por ciento.

 

 

Cabe resaltar que para lograr dicho efecto protector, es necesario amamantar mínimo 12 meses.

 

 

Así lo afirman investigadores de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai de Nueva York y la Universidad de Washington, Estados Unidos.

 

 

¿La razón? Según la Liga de la Leche de México, la lactancia disminuye la exposición a las hormonas, específicamente a los estrógenos, pues se detiene la ovulación.

 

 

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el exceso de estrógenos, junto a la llegada de la menstruación a edad temprana y un primer parto a edad tardía, entre otros, es uno de los grandes factores de riesgo para padecer este mal.

 

 

Como ves, tanto el embarazo como la lactancia contribuyen a la prevención de cáncer de mama, pero también es importante seguir un estilo de vida saludable. Cuídate y no olvides practicarte el papanicolau.

 

 

 

 

 

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