En el Ecuador se estima que 44% de los recién nacidos reciben leche materna en exclusividad hasta los seis meses de edad, un porcentaje similar al del resto del mundo, asegura López, razón por la que cada año se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, promovida por los organismos internacionales.

En 2016 el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, es: “Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible”.

​”Todos quienes ejercemos nuestra profesión con base en el cuidado de la madre y de los niños, tenemos la responsabilidad de promoverla, sobre todo para mejorar estas tasas de lactancia materna exclusiva”, sostiene López.

La relación de la lactancia materna con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y a la par con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de Naciones Unidas, se basa en tres pilares: economía, ecología y salud.

Un niño sosteniendo los dedos cerca de la bocaLópez considera que si todos los países lograran mejoras en los niveles de lactancia, el beneficio no solo sería para las madres y los niños directamente, sino para la sociedad, la economía y el ambiente también.

Desde el punto de vista económico, los niños mejor amamantados serán más sanos y requerirán menos atención dentro del sistema de salud, con lo que “el Estado se ahorraría millones de dólares si tiene una población más sana, si sus mujeres son atendidas de forma correcta durante el embarazo y son asesoradas de manera correcta durante la lactancia”, apunta la experta.

​Otro beneficio económico a mediano plazo es que las familias con niños sanos trabajarán de forma más tranquila y los niveles de ausentismo laboral disminuirían, ya que “los padres no tienen que abandonar sus trabajos por ir con sus niños enfermos al hospital”.

A esto se suma el ahorro que esto representa para un hogar medio, pues “la alimentación artificial es un gasto importante para las familias, ya que no solo se gasta en la fórmula, sino en biberones y en todo lo que esto implica”, comenta López, quien también asesora a las nuevas madres en el tema.

El uso de los sustitutos de la leche materna influye también en la cuestión ambiental, porque “la industrialización que se requiere para producir fórmulas lácteas causa un impacto ambiental fuerte, además de la fabricación de biberones y el desecho que todo esto crea”.

Por esas razones, la lactancia materna se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ejemplo, cumple con el primer objetivo de enfrentar la pobreza, debido a que es una práctica natural y de bajo costo.

​El segundo objetivo, que es la reducción del hambre, se ve apoyado en la lactancia materna por ser una forma “muy accesible de alimentación, que evita la desnutrición y la obesidad en el largo plazo”.

La lactancia materna “mejora la salud y el bienestar pues el desarrollo de los lactantes, que se convertirán en niños y niñas, va a estar asegurado, y gracias a la lactancia las madres van a tener mayor bienestar a corto y largo plazo”.

También existen beneficios para las mujeres, pues aquellas que dan de lactar “tienen menos riesgo de contraer cáncer de seno, de útero, de ovario, menos riego de osteoporosis, evitan la depresión posparto e incluso cuentan con un método natural de anticoncepción”.

El objetivo del Ecuador es que hasta 2017, el 64% de sus niños cuente con lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida.