En algo de eso deben haber basado su estudio investigadores estadounidenses, que concluyeron que “el amamantamiento podría ayudar a los niños a comer todo tipo de vegetales después de la exposición a su sabor a través de la leche materna”. Así, los científicos habrían encontrado el secreto para que los niños adquieran el saludable hábito de comer verduras, que muchas veces tanto cuesta a los padres establecer. Según los investigadores, los bebés cuya madre come muchos vegetales en su dieta mientras amamanta tendrán muchas menos probabilidades de rechazar esos alimentos cuando deban comenzar a incorporarlos a su alimentación.

Y tras asegurar que los recién nacidos expuestos al sabor sutil de las verduras a través de la leche materna se acostumbran mejor a la presencia de ellos en su dieta, los investigadores remarcaron que “esto hace menos engorroso el proceso de servir ‘verdes’ en el plato cuando comienzan a comer sólidos”.

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