Consuelo Flores da de lactar a su hijo Inty quien tomó leche materna desde su nacimiento. Cortesía

La violencia hacia mujeres que ejercen el rol de dar de lactar a sus hijos en espacios públicos se ha convertido en un tema de viralización mediática, según se evidencia en una cadena de denuncias de madres que han sufrido agresión física y verbal en diferentes países del mundo.

Fecha de Publicación: 2016-10-01 00:00

 

La noticia sobre un sujeto que golpeó a su esposa por dar de lactar a su hijo frente a un médico, fue publicada esta semana en varios medios de México y replicada incluso por algunos medios ecuatorianos.

Para Consuelo Flores, psicóloga clínica y madre desde hace dos años y medio, la violencia no es ajena en Cuenca, pero considera que el origen del rechazo “es un asunto cultural que se origina en el miedo”. Ella ha tenido diversas experiencias violentas “porque me juzgan, se ríen, huyen. Cosas que explican el momento social”, dice.

“Una persona que rechaza la lactancia manifiesta una inconformidad consigo mismo, esa persona se enfrenta en la desnudez de un seno que alimenta”, dice Flores. Desde su perspectiva las personas que ven el acto de lactar como una perversión es porque tienen perversión en si: “el acto en sí mismo es maravilloso, es dar de comer a otro ser humano ¿Qué puede ser más importante e increíble que eso?”

Consuelo Flores asegura que la inconformidad también es de uno mismo. “Crecemos en sociedades que nos enseñan a esconder el cuerpo y necesitamos empoderarnos y entender qué es importante para nuestros hijos, para así no coartarnos nosotros mismos”, dice.

“Para mí fue difícil empezar a enfrentarme a mi cuerpo cuando fui madre, por las creencias que tenía. Fue un proceso el conocerme”, cuenta.

 

 Apegos

Desde la experiencia de Flores, la leche materna ha sido la responsable no solo de la buena salud de su hijo Inty, sino de la seguridad y confianza que tiene para su crecimiento. “Hay teorías psicológicas sobre crianza con apego que aseguran que los niños criados con el seno crecen con más independencia y seguridad”, dijo.

En Cuenca historias como la de México son cada vez más comunes, por lo que el colectivo Tribu de Crianza, en el que participan de manera virtual cerca de 300 mujeres de todo el Ecuador en la Fan Page Tribu de Crianza Cuenca, tiene círculos de lactancia en los que “ apoyamos a las mamás con problemas y también buscamos el empoderamiento de su cuerpo para así tener una lactancia placentera, tranquila y continua”, como lo explica la cuencana Gabriela Espinoza, coordinadora del colectivo.

Para Espinoza una de las razones para abandonar la lactancia es que “los medios y la industria hacen ver como si la leche de fórmula fuera mejor y más cómoda que la materna”.

La diversidad de experiencias y razones para mantener el derecho a la lactancia sin miedos ni restricciones de lugares, son tan diversas como la cantidad de madres y entornos que les rodean. Por esta razón las madres intentan unirse y manifestar sus experiencias, como lo hace la Tribu de Crianza el primer lunes de cada mes. Ellas se reúnen en la calle Aurelio Aguilar 2-79 y Federico Proaño a las 10:30. (DLL) (I)  

 

 

 Cuenca.