Mientras más tiempo da el seno una mujer que recién fue madre, más firme podría ser el vínculo materno con su hijo años más tarde, sugiere un nuevo estudio.

El estudio de 10 años de duración de casi 1,300 familias en Estados Unidos encontró que las mujeres que amamantaron a sus bebés más tiempo tenían una mayor sensibilidad materna bastante más allá de los primeros años de vida de sus hijos.

Las mujeres que recién fueron madres del estudio lactaron durante un promedio de 17 semanas. Menos de un 1 por ciento lactaron durante 2 años, y un 29 por ciento no lactaron en lo absoluto, encontró el estudio. Entonces, los investigadores entrevistaron y filmaron a las familias en sus hogares de forma periódica hasta que los hijos cumplieron los 11 años de edad.

La sensibilidad materna incluye el nivel de respuesta de una madre a su hijo, su tono emocional, su flexibilidad en la conducta, y su capacidad de interpretar las pistas que da su hijo.

“Nos sorprendió que la duración de la lactancia materna predijera el cambio en la sensibilidad materna a lo largo del tiempo”, comentó la autora del estudio, Jennifer Weaver, de la Universidad Estatal de Boise, en Idaho.

“Las investigaciones anteriores sugerían un vínculo entre la lactancia materna y la sensibilidad materna temprana, pero nada que indicara que seguiríamos viendo los efectos de la lactancia materna de forma significativa más allá del periodo en que dicha lactancia terminara”, añadió.

Los comentarios de Weaver se encontraban en un comunicado de prensa de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).

Aunque dar el seno durante más tiempo se asoció con una mayor sensibilidad materna a lo largo del tiempo, el efecto real fue pequeño, anotaron los investigadores.

Eso significa que amamantar podría ser solo una de muchas formas en que el vínculo entre madre e hijo se fortalece, dijo Weaver.

Los hallazgos se publicaron el 30 de octubre en la revista Developmental Psychology.