LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) La ingesta de líquidos cobra gran importancia en verano, tanto en los adultos como en los niños y bebés.

Cuando las temperaturas aumentan, debemos compensar la pérdida de líquido dada a través de la sudoración y mantener el nivel de agua en el cuerpo para prevenir cuadros de deshidratación y evitar golpes de calor.

La obstétrica Fabiana de los Ríos, matriculada en el Distrito V del Colegio de Obstétricas de la provincia de Buenos Aires, explica que el niño, al igual que los adultos, debe hidratarse con mayor frecuencia, y agrega que “para demostrar esta necesidad posiblemente el bebé se muestre intranquilo o simplemente requiera algo que las madres debemos aprender a leer entre líneas y que se refiere a la necesidad de beber”.

En el caso de los bebes menores de 6 meses, la prioridad siempre es que tome leche materna como único alimento, a libre demanda y sin horarios, lo que “favorecerá a la salud del niño y saciará tanto su sed, como apetito y la necesidad del apego que, sin dudas, solamente la lactancia le dará” resalta la profesional.

En el caso de los niños mayores de 6 meses, que comienzan con sus primeras comidas, también necesitan seguir siendo amamantados y tomar agua de comprobada calidad como aporte de hidratación.

En tanto, los bebés que se hidratan únicamente con leche materna tendrán menos posibilidades de padecer diarreas de verano y otras infecciones, ya que está comprobado científicamente que la lactancia materna provee defensas contra gran cantidad de patologías en el niño y en su madre, asegura la obstétrica, y agrega: “en los niños la gastroenterocolitis, puede generar serios inconvenientes en su salud, hasta poner en riesgo su propia vida”.

“Por ese motivo, para evitar estos cuadros se exalta a la lactancia natural, ya que es por excelencia el único alimento que estará disponible a toda hora, a temperatura adecuada, sin riesgos de contaminación y en las cantidades que el niño requiera”, remarca De los Ríos.

Las mamás deben tener una alimentación adecuada, comer alimentos frescos, variados y saludables; realizar entre 4 a 6 comidas diarias; tomar aproximadamente 3 litros de agua por día y descansar, señala la obstétrica, y agrega que “al momento de amamantar es de fundamental importancia que tome los recaudos necesarios en higiene, ya que a través de esta simple acción cotidiana evita la propagación de gérmenes hacia el organismo del bebé”.

Además, advierte que “se debe evitar la exposición al sol tanto de la mamá como del bebé, especialmente en horarios no recomendados: se tiene que usar protector solar y es fundamental el uso de gorro o sombrero, ya que el niño necesita sentirse fresco”, por lo que debe vestir adecuado a la temperatura del día.

“Es muy importante cuidar a los niños de picaduras de mosquitos, “es preferible cubrir la cuna o cochecito con tul, y vaciar todo recipiente dentro y fuera de la casa que acumule agua, ya que esos lugares son foco de criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades”, finaliza la especialista. (ANDigital)