Nuevas pruebas revelan los beneficios sobre amamantar a los bebés y ese sentido, un estudio recientemente realizado en Londres asegura que la madres que dan pecho tienen más probabilidades de resistir el cáncer y que cuanto más prolongada es la lactancia, menor es el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Este efecto protector sucede si el período de lactancia es de por lo menos 12 meses, y que debe haber un acumulado en la vida de la mujer de entre 20 a 24 meses de haber dado el pecho. El riesgo se reduce en 4,3% por cada 12 meses de lactancia, sumándose otro 7% de reducción del riesgo por el parto.

Las claves de esta relación se basan en dos consecuencias provocadas por la lactancia materna: el retraso en el restablecimiento de la función ovárica y la disminución en los niveles séricos de estrógenos.

Si además la mujer es joven cuando amamanta a su primer hijo (21 años en promedio), por lo que se puede dar un efecto protector durante la maduración de las células mamarias debido a la producción de leche.

También se cree que durante el amamantamiento un factor de crecimiento en el cuerpo se modifica, por lo que se previene el crecimiento de las células cancerígenas del pecho.

Esto no quiere decir que si das el pecho es imposible desarrollar un cáncer de mama. Hay factores que no se pueden cambiar (hereditarios, hormonales, etc.), pero la lactancia materna es una variable que sí podemos modificar y que además de estar dándole lo mejor al bebé, también es beneficioso para reducir el riesgo de cáncer de mama en la madre.


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