Mucho se habla de lo importante que es lactar al bebé de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida. También lo recomendable que es hacerlo hasta que cumple dos años. Ante las preocupantes cifras que arrojaron las encuestas sobre lactancia en nuestro país, se han realizado controvertidas campañas para promoverla.

Sí, todos sabemos que la leche materna es lo mejor que hay para un bebé, pues entre sus cualidades está fortalecer el sistema inmune del bebé. Recientemente se han hecho investigaciones que sugieren además cuestiones tan fascinantes como que la leche que una misma madre produce para un niño no es la misma que la que secreta si parió a una niña, o que en ella va no solamente alimento sino también información genética para el ADN del bebé.

El problema es que se espera que las madres lacten como por arte de magia. Se tiene la idea de que es un acto natural y que por lo mismo debe suceder sin problemas. Nada podría estar más lejano de la realidad. Existen muchos obstáculos, tanto físicos como sociales. Sin embargo, lo peor es cuando además, se le juzga o señala a una mujer por no haberlo logrado (o por no haber seguido “lo suficiente”). Todo es tan absurdo que incluso las mujeres que deciden lactar de manera prolongada suelen ser señaladas como fanáticas.

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Nadie debe decirle a una mujer qué hacer con su cuerpo. Menos aún cuando a pesar de la conciencia que hay en torno a la lactancia, la meta no se logra por falta de información y/o de apoyo .

UNICEF ha tenido iniciativas como poner lactarios en los lugares de trabajo o hacer la fiesta de la lactancia una vez al año para promover la normalización de la misma. Sin embargo, el tema es mucho más complejo que eso. Es indispensable contar con profesionales en el tema trabajando en el sector salud para poder iniciar el proceso. Y aún habiendo logrado empezar, es muy complicado sostener la lactancia a lo largo del tiempo por la carencia de una estructura social y políticas laborales suficientemente sólidas como para que este fenómeno natural pueda suceder como se idealiza.

El costo de una lactancia exitosa es muy alto para las madres que lo logran. Implica renuncias sociales y laborales pues para que el cuerpo de una madre esté a disposición de su crío, debe estar cerca de él TODO EL TIEMPO. Extraer y conservar la leche es una opción que lleva más tiempo aún. No es en balde que todo lo que debe hacer una madre trabajadora que lacta a su bebé es una tremenda hazaña que pocas están dispuestas a realizar.

Como bien dice Katie Hinde en el video que se encuentra a continuación, la lactancia se puede considerar gratuita únicamente si no tomamos en cuenta el tiempo y la energía de la mujer que la realiza. En ese sentido, el soporte para una puérpera que pretende lactar debe ser integral, o de otra forma no tiene sentido: información y apoyo para iniciar la lactancia, solución de las tareas domésticas y ayuda con los demás hijos (en caso de tenerlos), permisos de maternidad más extensos y lugares adecuados para alimentar al bebe o extraer la leche.

Hacen falta tantas cosas que de pronto pareciera que lograr que las madres mexicanas lacten el tiempo recomendado será imposible. La lactancia no es gratuita: es fundamental que todo lo que las mujeres invierten en ella sea reconocido y apoyado para que así se pueda aspirar a que más mujeres apuesten por ella.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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