La paternidad es una labor verdaderamente delicada para la que nadie está realmente preparado la primera vez. Esto se debe a que criar a un niño va más allá de enseñarle normas de convivencia y lecciones de vida, sino que también implica cuidar de la salud de un ser sumamente frágil.

Los primeros años de vida son vitales para darle al niño todos los nutrientes que su cuerpo necesita para sentar una fuerte base en su salud física y mental. En este sentido, muchos profesionales afirman que la leche materna es el mejor alimento que un bebé puede recibir. La lactancia suele ser relacionada con beneficios para el desarrollo cognitivo de lo niños. Sin embargo, un nuevo estudio indica que no existe tal relación, de acuerdo a un artículo de The Independent, titulado “Breastfeeding doesn’t make children more intelligent in the long term, finds estudy”, sobre el que se inspira esta nota.

Existe consenso en la comunidad médica sobre los beneficios de la lactancia materna en cuanto al aporte de nutrientes que fortalecen la salud y el crecimiento físico de los niños en los primeros años de vida. Distintos estudios afirman que las personas que fueron amamantadas cuando eran bebés sufren de menos enfermedades virales o infecciosas. Por estas razones, la Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda alimentar al bebé exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida y como complemento de otros alimentos hasta los dos años.

Algunos afirman que la leche materna también ayuda a que el niño desarrolle su coeficiente intelectual. Sin embargo, según un estudio realizado por Lisa-Christine Girard, científica del University College Dublin, esto no es cierto.

Girard y su equipo evaluaron el comportamiento, vocabulario y habilidad cognitiva de 7478 niños a la edad de tres y cinco años para descubrir si es que existía alguna diferencia entre aquellos que habían sido amamantados y los que no. Los resultados indican que la lactancia materna mejoraba la capacidad de los niños para resolver problemas y reducía los niveles de hiperactividad cuando estos tenían tres años. No obstante, al examinarlos a los cinco años, no se detectó diferencias entre los niños amamantados y el resto. Asimismo, no se encontró relación entre la lactancia y mejoras en el vocabulario u otras habilidades cognitivas.

De acuerdo a Girard, los estudios previos que sí encontraron vínculos entre la leche materna y el desarrollo cognitivo de los niños no tomaron en cuenta que ciertos factores socio-económicos pueden afectar el desempeño de los niños. Su investigación demuestra que las madres más educadas y con mejores recursos económicos toman más precauciones durante la etapa prenatal, lo cual podría tener algún impacto en el desarrollo del niño. Además, este grupo de mujeres amamantan a sus hijos en mayor medida que las demás. Sin embargo, Girad afirma que esto no parece tener mayor efecto en las habilidades cognitivas de los niños.

En resumen, amamantar a los pequeños durante los dos primeros años de vida es completamente beneficiosos para su salud. La leche materna es rica en nutrientes y vitaminas que fortalecen su sistema inmune y los ayudan a desarrollarse físicamente. No obstante, es poco probable que tenga el mismo efecto en cuanto a sus habilidades cognitivas. Para ello, existen métodos que motivan la creatividad y la capacidad de resolución de problemas en los niños.