Así lo explicó el pediatra Miguel Dávila, asesor internacional en el área de Salud Familiar, Género y Curso de Vida de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Paraguay, en una entrevista con ULTIMAHORA.COM.

Las madres que dan de mamar a sus bebés, dejando de lado la leche de fórmula, garantizan que el niño en edad escolar no se enferme con facilidad y, al elevar las defensas, se vuelve inmune a ciertas patologías.

“Niños que reciben lactancia materna hasta los dos años tienen menos riesgos de enfermarse y morir”, aseguró el profesional. Tampoco son afectados por dolencias casi típicas de los primeros años de vida como diarreas, fiebre, infección de oído y tos.

Agregó que la salud del niño y el vínculo generado con la mamá deja por igual salud familiar y al medio ambiente. “Inclusive beneficios para las empresas, todo esto está documentado”, aseguró.

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El desarrollo psicomotor de un niño que mamó hasta los dos años o se alimentó con leche materna de forma exclusiva al menos hasta los seis meses de vida, es mayor al de un niño que desde los primeros meses consumió fórmulas.

“Hay hijos más inteligentes, con más logros educativos y eso repercute en salarios más altos, mejor desarrollo psicomotriz y producción en la edad adulta”, explicó Dávila.

La lactancia materna no es un tema de mujeres, es de la pareja, la familia y la sociedad en general, por todos los beneficios que expresó el pediatra, algo que salud pública no desconoce, por lo que apunta constantemente a las campañas de lactancia.

“Ahora se asocia eso a una de las acciones importantes el contacto precoz del bebé con la madre al momento de nacer, ese contacto si se da durante la primera hora y se aprovecha ese tiempo de estado de vigilia del niño, para que dé la primera succión, aunque no saque mayor cantidad de leche, hace que en el futuro sean niños menos violentos y la madre se recupere del parto más pronto”, detalló.

Pero esta rutina es cada vez menos frecuente a causa del aumento de partos por cesárea, muchos de ellos programados, que hacen que la madre se sienta cansada o esté bastante medicada, por lo que no tiene fuerzas para dar la teta al hijo de inmediato.

Si bien el doctor no se mostró en contra de la leche de fórmula, recomendó que sea utilizada solo en casos específicos y extremos, cuando la madre no puede dar de mamar al bebé.

Recomendó a las mujeres informarse antes, durante y después de la gestación, entender que mientras más succione el bebé, más leche produce el cuerpo de forma natural y mayor es el vínculo creado.

Muchas veces, en las primeras horas de vida, el cuerpo no produce la cantidad de leche que el niño demanda, pero si se opta tan pronto por la leche de fórmula, los pequeños ya no intentarán succionar el pecho, por la facilidad que les ofrece el biberón.

“Dar de lactar es un proceso que se inicia con el deseo de la mujer de querer hacerlo, tiene que estar bien alimentada y tiene que haber estímulo que lo da el bebé”, concluyó.

En Paraguay se necesitan lactarios en las instituciones públicas y privadas para garantizar estos beneficios para la sociedad.

“Si una empresa tiene un 20% de empleadas en edad fértil, debería tener lactario para dar facilidades o durante las ocho horas que se va, el niño consume fórmula”, dijo.