Santa Cruz del Sur, 8 ago.- Los estudios realizados revelan que a través de los pechos las madres transmiten su experiencia inmunológica para evitarle, inicialmente, a los vástagos las enfermedades respiratorias y las diarreicas. Ha quedado demostrado que la Lactancia Materna Exclusiva (LME), hasta el sexto mes de vida y extendida hasta los dos años de edad o más, tiene un efecto positivo pues evita la aparición de la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la obesidad en la adultez.

Tan solo dos meses de nacida tiene Katerín Melissa, su aumento de peso muy acorde a la edad se debe al bien proporcionado tiempo que Sulaimis Alpízar de la Cruz, la progenitora, le dedica a nutrirla con leche materna.

“Sé lo importante que es para el desarrollo orgánico de la nena este alimento, se lo debo suministrar hasta completar los seis meses, pero si ella quisiera seguir lactando no me opondré. Esta glotona cuando se pega del pezón… es para rato”.

Cumplir con este proceso natural favorece la salud de los bebés, evitándoles las enfermedades diarreicas agudas (EDA). La lactancia materna exclusiva (LAE) interrelaciona a la mamá con su hijo; el fluido posee la adecuada temperatura, beneficia la involución uterina luego del alumbramiento y previene el cáncer de mama.

Que se cumpla esta responsabilidad forma parte de los deberes de la familia, del personal especializado en los Hogares Maternos y el seguimiento periódico al vástago y la progenitora en las áreas de Salud Pública (consultorios del Programa Familiar y Policlínicos).

La lactancia materna es fuente de vida, tiene su preámbulo en la Convención de los Derechos del Niño, ratificado por consenso en 1989, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.