Desde 1992, del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 120 países la semana mundial de la lactancia materna; un movimiento social para conmemorar el aniversario de la Declaración de Innocenti sobre la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna, firmada en Florencia, Italia, por la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

  Esta es una estrategia urgente para disminuir el hambre y la desnutrición mundial. Es una aliada para la sobrevivencia, la salud, la nutrición y el desarrollo infantil, y se estima que puede evitar la muerte de 1.4 millones de niños menores de 5 años. Mucho de su valor radica en que ayuda a combatir enfermedades del lactante al recibir anticuerpos, logrando prevenir hasta el 22% de muertes neonatales.

   En lo emocional, la lactancia tiene repercusiones positivas en la relación entre madre y  bebé, al brindar un espacio de contacto íntimo y compartir amor. Eso permite consolidar el vínculo afectivo y favorecerá a que el infante desarrolle a lo largo de su vida relaciones sanas y buen ajuste social.

La lactancia materna debe constituir el alimento ideal y exclusivo para el bebé hasta los seis meses y ser el principal alimento con la complementación de otros nutrientes a partir de ese momento, pues es el “alimento ideal para el sano crecimiento y desarrollo del lactante al constituir la base biológica y fisiológica para el desarrollo normal del niño”.

En Guatemala, la Ley de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche Materna, Decreto Ley 66-83, otorga protección especial a la lactancia materna, al establecer que los agentes de salud, instituciones o dependencias de servicios de atención de salud y su personal deben  estimular y proteger la lactancia natural.   

Un incentivo legal para la lactancia materna figura en el artículo 153 del Código de Trabajo, que otorga permiso por 1 hora diaria a la madre trabajadora para alimentar al hijo.   

Pese a esa legislación y medidas para impulsarla, según la página web Unicef-Guatemala, la lactancia materna solo ha aumentado de 38.8%  a 49.6%, teniendo como principales desafíos: lograr la certificación de todos los hospitales en el país como Amigos de la Lactancia Materna; desarrollar los mecanismos de promoción; fortalecer la consejería en los servicios de salud y extender los grupos de apoyo de madres en el ámbito local, y promover el cumplimiento de la Ley de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.