Por Dra. Ángela María Cano Guzmán

Pediatra, miembro SCP.

Del 1 al 7 de agosto se celebró la semana mundial de la lactancia materna, instaurada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 1992, en conmemoración del aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la OMS y UNICEF en agosto de 1990, la cual trata sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna. Esta se lleva a cabo en más de 120 países y debería tener mucha más resonancia en el nuestro. Desde el 2001, la OMS en colaboración con UNICEF, y con base en evidencia científica ampliamente respaldada, emite la recomendación internacional de promover y garantizar condiciones para una lactancia materna exclusiva desde el instante del nacimiento y hasta los seis meses de edad y complementada con otros alimentos hasta el final de la lactancia, es decir 2 a 3 años. Estas entidades, han venido llamando la atención de los estados y la opinión pública a nivel mundial sobre los beneficios de la lactancia materna, así como sobre los riesgos y costos en los que incurren familias y estados que no la promueven, la protegen y la difunden. A pesar de esto, el informe de gestión para la garantía de los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud, evidencia que el promedio de lactancia materna exclusiva que reciben los niños que se encuentran en los programas de crecimiento y desarrollo es de 1.2 meses en el Huila y de 1.8 meses en el país. 

Estas cifras son realmente desalentadoras, tienen clara relación con gran parte de la morbimortalidad de los menores de 5 años y con el hecho de continuar siendo un país con un índice de pobreza tan alto. ¿Qué capacidad laboral e intelectual se espera de unos hombres cuyos cerebros estuvieron sometidos a un estado sub-óptimo de nutrición en el periodo de mayor desarrollo de los mismos, es decir, los primeros dos años de vida?

Para dar una idea de qué tanto estamos desperdiciando este regalo que la vida dio a todos los mamíferos, debemos conocer los beneficios de la lactancia materna:

 

Para el bebé:

-       Es el alimento idóneo para el bebé en relación con la proporción, cantidad y calidad de los nutrientes que posee.

-       Protección de la salud: cuidado de la función de hígado y riñón, fuente de “Defensas” específicas e inespecíficas, desarrollo óptimo de la flora intestinal, menos infecciones como bronquitis, diarrea y otitis media, menos alergias, mínimo riesgo de caries, mejor formación de los huesos y músculos faciales y del cuello de gran importancia en el desarrollo del lenguaje, conducta alimentaria más eficaz y protección ante el exceso de alimentación (menos obesidad).

-       Alimentación pobre en gérmenes, con buena temperatura y disponible en cualquier momento.

-       Mejora el aprovechamiento nutricional de la alimentación suplementaria (por ej. mejora la absorción del hierro).

-       Mejor desarrollo cerebral.

-       Aporte de líquidos ajustado a los requerimientos (incluso a los diferentes climas).

-       Desarrollo de un contacto adaptado a la madre y fortalecimiento del vínculo madre- hijo.

-       Desarrollo de la confianza.

Para la madre:

-       Involución más rápida del útero.

-       Eliminación de la reserva de grasa.

-       Menor riesgo de cáncer de ovario y seno.

-       Reforzamiento del sentimiento de autoestima y ganancia emocional.

-       Ahorro económico.

-       Mayor comodidad y disponibilidad del alimento sin necesidad de “cocinar”.

Para la Sociedad:

-       Menor contaminación ambiental (se evita gasto de energía y desechos).

-       Menor gasto de los recursos destinados a la salud en tratar enfermedades, con posibilidad de mejorar inversión en programas de prevención.

-       Menor ausentismo laboral (por menos enfermedades de los hijos).

-       A futuro, adultos más saludables e inteligentes, que se traduce en mejor fuerza laboral y desarrollo social.

 

En nuestro medio es muy frecuente el inicio de fórmulas lácteas desde muy temprana edad, incluso desde el nacimiento mismo. Para muchos es más fácil caer en la comodidad de preparar un biberón, que evaluar y corregir cualquier inconveniente en el proceso de lactancia. Es cierto que muchas madres se pueden sentir agobiadas cuando por algún motivo sienten que no es suficiente su producción para satisfacer las demandas de su bebé, pero esto, en la gran mayoría de los casos, se debe a una mala técnica que puede ser fácilmente corregida por el personal entrenado para tal fin, médico o enfermera, con conocimientos en este campo o incluso cualquier madre que haya recibido una adecuada instrucción al respecto, como sucede con las madres que pertenecen a la “liga de la leche – Colombia”. (http://lllcolombia.org/).

Fue gracias a este grupo que yo, en ese momento pediatra graduada hacía 5 años y  madre por segunda vez, evidencié los errores que cometía en mi técnica de lactancia. Por esto es que yo les invito a instruirse en el tema y prepararse desde antes del nacimiento: durante el curso psico-profiláctico, buscando libros al respecto o consultando a un pediatra con antelación, sobre cuáles son las posibles dificultades que se pueden presentar durante la lactancia para hacer frente a estos fácilmente. El pezón invertido, la mastitis, la producción insuficiente, el amamantamiento de gemelos, lactancia y trabajo, son algunos de los problemas más frecuentes que se presentan durante el proceso de lactancia y que se pueden solucionar de manera relativamente sencilla si eres orientada por la persona idónea y recibes el apoyo de tu pareja o tu familia. 

La industria farmacéutica invierte continuamente muchísimo dinero para la elaboración y mejoramiento de fórmulas lácteas con grandes beneficios para quienes realmente las tienen indicadas, pero hasta ahora ninguna ha logrado igualar los beneficios de la leche materna ni evitar los riesgos que su uso conlleva. Si, los riesgos, porque no debemos pensar que dar a un bebe un tetero de leche de fórmula es algo inocuo. Hay sustento bibliográfico suficiente que soporta este hecho, como la descripción de que un bebé que recibe cualquier alimento diferente a la leche materna durante sus primeros 4 a 6 meses de edad, incluido el agua, aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y diarreas durante el primer año de vida. Además hay una alta relación entre la proteína de la leche de vaca que es la que compone las formulas y los procesos alérgicos, la permeabilidad intestinal aumentada y la disbiosis (alteración de la llamada “flora intestinal”) todos estos presentes en enfermedades como el asma, la rinitis alérgica, la dermatitis atópica, por nombrar algunas.  

Así que antes de ofrecer un “tetero” a tu bebé, piensa si realmente es absolutamente necesario someterlo a este riesgo. Si recibes el apoyo necesario, cuentas con buena salud, personas a tu alrededor que faciliten tu descanso, seguramente tú y tu bebé podrán disfrutar de ese magnífico y hermoso regalo de Dios.