A diferencia de lo que pasa en países desarrollados, donde la lactancia materna va al alza, en nuestro país esta práctica va a la baja. Esto, según organismos como la Unicef, se debe a diversos factores, entre ellos la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral. Mientas en 1972 la mujer ocupaba el 17.6 por ciento de los puestos de trabajo formales en el país, ya para 2012 superaba el 43 por ciento. La Unicef señala que la lactancia en el país ha tenido cambios drásticos y desfavorables. Entre 2006 y 2012, de 22.3 a 14.4 por ciento en el promedio nacional. Como se mencionó anteriormente, la incorporación de la mujer al campo laboral ha sido clave para ello, pero también factores como la urbanización —en el medio rural es más común que las madres amamanten a sus hijos—, así como al mayor acceso a productos lácteos. En Sinaloa, pediatras como Mario Lomelí han advertido del fenómeno. A la vez que destacan el elevado índice de madres adolescentes, quienes desconocen sobre las ventajas en nutrientes y prevención de enfermedades que la leche materna aporta a sus hijos. Urge —y debe ser una de las principales políticas en materia de salud— que aumente la lactancia materna en Sinaloa y el país. Son necesarias acciones en materia de concienciación a las madres, pero también a las empresas, para que haya una mayor flexibilidad para las madres lactantes. Al final, se trata del bienestar de los niños, que son el futuro.