Las semanas después del parto se escurren como arena entre los dedos. Llantos, pañales y nuevas rutinas que se establecen y vuelven a cambiar hacen que el tiempo “vuele”. Sobre todo, cuando hay un calendario que le marca a la flamante mamá la fecha de su regreso al mundo laboral. Ya sea por necesidad económica o como una búsqueda de realización personal, ese momento de “separación” entre madre e hijo es un proceso difícil para ambos, que requiere la ayuda de la familia. En una charla organizada por AGEA, Grupo Clarín y FUNDALAM para empleados en el marco del “Espacio de Lactancia”, Silvina Gradi, psicopedagoga y puericultora de FUNDALAM, brindó algunas estrategias para conciliar el trabajo y la lactancia.

La primera cuestión a la que hay que atender será programar quién se va a quedar el bebé durante las horas de trabajo de los padres: ¿estará con alguien de la familia, contratarán una niñera, lo llevarán a una institución, como un jardín maternal? “Uno o dos meses antes de la vuelta al trabajo es necesario que los padres empiecen con la preparación”, aconseja Gradi, docente de la tecnicatura universitaria Puericultura y crianza de dicha institución.

Y agrega: “Es una situación nueva tanto para la mamá como para el bebé, por lo que sugerimos que esto sea hablado con él -¡no es que uno sea un loco!- para ayudarlo a comprender y acomodar su emocionalidad. Le podemos decir que vamos a empezar a trabajar y que lo vamos a extrañar. Es importante usar mucho la palabra, ya que esto lo ayudará luego a adquirir un lenguaje”. En este mismo sentido, la especialista recomienda despedirse siempre, aunque el nene o la nena estén dormidos. “Anticípenle que se van, no se vayan a escondidas”.

Silvina sugiere que -como en otras áreas de la crianza- se intenten cumplir rutinas: “El bebé no maneja los tiempos, por lo que tres horas sin la mamá es un montón. Entonces, que ella vuelva siempre en un determinado horario le dará seguridad”.

Algunas mamás suelen pensar que su hijo “las está castigando” cuando vuelven después de algunas horas afuera, con un llanto desconsolado o porque no quieren tomar la teta. Gradi desmitifica esta idea y aclara que el bebé necesita tomarse su tiempo para darse cuenta que la mamá volvió para quedarse; está construyendo su seguridad y necesita más recursos para poder esperarla. El bebé deberá “sobreadaptarse” a una situación, ya que no está en edad de separarse de su mamá. Por eso, es posible que modifique su sueño o su alimentación.

¿Por qué es bueno amamantar?

La leche materna es el principal alimento que tienen los bebés: tiene la cantidad exacta de vitaminas, minerales, grasas, proteínas y lactosa que requiere, y se ajusta a sus necesidades a cada momento y a cada edad. Además, el hecho de amamantar crea un vínculo afectivo que favorece el desarrollo emocional, psicomotor, social e intelectual del bebé. Silvina Gradi explicó a Entremujeres por qué la leche materna es el mejor alimento para los bebés:

 

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