La razón por la que existe un “debate” en torno a la leche materna es porque existe una industria de sucedáneos que tiene interes muy particulares en el asunto. Lo cierto es que existen muchas razones por las que una mujer no amamanta a sus hijos: desde restricciones de algunos medicamentos, hasta la simple y llana decisión personal de no hacerlo.

 

 

 

Sin embargo, frente al velo de mitos que se suele poner sobre el tema, conviene enumerar algunas de las ventajas y beneficios de la lactancia materna, tanto para el bebe como para la madre.

 

 

Por lo pronto, la leche materna contiene todos los nutrientes que un bebe necesita para crecer y desarrollarse sano durante los primeros seis meses de vida, al menos. En los primeros días después del parto, las mamas producen una sustancia espesa y amarillenta llamada calostro. Este alimento rico en proteínas y bajo en azúcar es decisivo en los primeros días del bebe pues permite que su tracto digestivo, aún no del todo formado, termine de hacerlo.

 

 

 

Pero recuerda que la leche no solamente alimenta y ayuda a crecer a tu hijo, también es la manera en la que su sistema inmunológico termina de consolidarse y fortalecerse. Y es que el calostro del que hablamos también contiene anticuerpos de la madre que le permitirán al niño protegerse de bacterias a las que están expuestos desde que entran en contacto con el mundo exterior.

 

 

 

 

El riesgo de contraer infecciones respiratorias y del oído, problemas estomacales, alergias, asma, diabetes y otras complicaciones de salud se reduce hasta en más del 50% en los bebes que consumen leche materna como único alimento en los primeros meses, señalan diversos estudios.

 

 

 

Adicionalmente, la leche materna asegura que tu bebe se mantenga en un peso adecuado, evitando problemas de esta naturaleza a muy temprana edad, cuando las consecuencias pueden ser dramáticas. La obesidad infantil ya es un problema de salud pública en países como Estados Unidos y México. Una buena nutrición desde los primeros días es una de las claves para prevenirla y reducir su incidencia.

 

 

 

Por el lado de la madre, el amamantar a sus hijos puede tener un impacto positivo en su salud física y emocional. La producción de hormonas durante la lactancia ayudan al útero a regresar a su estado original, además que hay estudios que revelan que las mujeres que amamantan corren menos riesgo de caer en depresión posparto. Asimismo, hay especialistas que aseguran que el contacto y la cercanía de la lactancia contribuyen a crear lazos más estrechos e intensos entre madre e hijo.

 

 

 

Finalmente, el ahorro de tiempo y dinero que supone alimentar a tus hijos sin tener que estar comprando suplementos, botellas y accesorios también es un aspecto a considerar.

 

 

 

Conversa abiertamente con tu médico sobre estos temas y toma la decisión que sea más conveniente para ti. Lo importante es que tú te sientas cómoda con lo que elijas, sin presiones externas ni imposiciones.