Tras sus respectivos alumbramientos, mujeres se agruparon como una manera de enseñar a las mamás a superar las crisis de la lactancia y a empoderarse con la maternidad.

Con miras a promover la lactancia materna exclusiva, la matrona de la Clínica Magallanes, Natalie Flores Cárdenas, se organizó junto a mamás para dar vida al Grupo de Apoyo a la Lactancia. Es una instancia de apoyo para otras mamás en situación de romper mitos, como que los bebés lloran sólo por hambre, o que la leche no tiene la calidad necesaria. De esta manera enseñan a las mujeres a empoderarse de la maternidad.

Natalie Flores recuerda que esta agrupación nació en 2015. “A medida que ha ido pasando el tiempo, este grupo ha ido tomando fuerza”, complementó.

La Clínica Magallanes entregó el apoyo logístico, respaldando el trabajo de esta organización, que no tiene fines de lucro, y que busca apoyar a las mamás que están iniciando el proceso de lactancia o que han presentado dificultades en los meses posteriores a su instalación.

Funcionan a través de las redes sociales respondiendo las consultas las 24 horas del día. Para ello se cuenta con madres voluntarias que han tenido experiencias exitosas en lactancia, quienes están dispuestas a proporcionar ayuda. Ahora, frente a una eventual derivación oportuna por una posible mastitis, algún absceso mamario o un problema específico de succión que requiera atención médica o de matrona, se dispone del apoyo de una profesional.

La matrona admite que a partir de su propio embarazo se comenzó a preparar para el tema de la lactancia. Tuvo un parto natural, así que no hubo mayores problemas.

“Existen períodos en que la maternidad es súper intensa y hay mucho cansancio. Es en estos momentos en que la autoconfianza y la seguridad de tener una buena leche hace que uno no dude de mantenerla, a pesar de que el resto de las personas recomiende el relleno”, puntualizó.

La profesional sostuvo que las madres que deben volver a trabajar, tienden a pensar en destetar porque no saben como extraerse la leche o cómo conservarla.

Experiencias exitosas

Una de las mamás fundadoras de este grupo es Graciela Barriga Guenumán. Su hijo Angel Meza cumplirá 3 años de vida en agosto. Con su pequeño logró tener una experiencia exitosa de lactancia.

“Yo tengo dos hijas mayores que él, Francisca y Jazmín, de 11 y 6 años, pero nunca tomaron pecho. Mi primera hija fue prematura y a la segunda no le di, así que con él aprendí a dar pecho. De noche te cansas y al principio es doloroso. Hay una gran diferencia: él es súper sano y mis hijas se enfermaban mucho, con el relleno se hinchaban. El es más sano en comparación a sus hermanas, pero al principio no es fácil”, admite.

Viviana Alvarez Mansilla también relata su caso. Está acompañada de su hijo Fernando Obando, con quien tiene una lactancia exclusiva. “Soy profesora de básica y trabajo en un colegio de educación diferencial, en agosto debo retomar mis actividades”, señala, añadiendo que es necesario el apoyo de la familia para que esto sea posible.

Para ella cuando se tiene experiencia en lactancia materna, a pesar de que el carácter de sus hijos es diferente, se puede apoyar a otras mamás. “Hay períodos que son críticos y esta instancia te permite preguntar sin miedo, recibir respuestas que en realidad son acertadas porque todas son de otras mamás”, afirma Viviana.

Otra de las mamás que es parte de este grupo, es Andrea Camberes. Dio a luz a su hija Gabriela Sánchez hace seis meses y la acompaña su hijo Leonardo Sánchez, de 2 años. Ante la pregunta, reconoce que con su hijo mayor esto se hizo difícil. “No tenía ningún referente materno para hacer preguntas, tuve problemas y no tenía información. Me dieron malos consejos y en internet encuentras tanto que no sabes que es verdad. El primer mes fue difícil, pero era una cuestión de confianza, después del primer mes, en que logré empoderarme un poco, de ahí para adelante resultó muy bien”, manifestó.

Añade que la lactancia permite generar otra relación con su hijo. Ahora, con su segunda hija, ha cumplido los seis meses de lactancia materna exclusiva, sin que haya comenzado con la alimentación complementaria. “Cuando tuve problemas con mi primera lactancia hubo una lucecita que me dijo ‘no desistas, busca información’ y gracias a eso seguí lactando”, expresa.

Hubo voces que le insinuaron que su leche no era buena y que su hijo quedaba insatisfecho. “Tú comienzas a desconfiar de lo que produces, pero hubo una persona que me ayudó y yo puedo hacer lo mismo por otras personas y por eso me uní al grupo para ser esa persona que otra persona necesita”, señala.

Andrea volvió a su trabajo luego de que naciera su primer hijo, su trabajo estaba cerca del jardín y eso le permitió seguir lactando. Reconoce que en su trabajo se le generaban algunos inconvenientes y ella debió hacer valer este derecho.

Junto a su único hijo Pedro Kubota, que cumplirá un año de vida el próximo 26 de mayo, Romina Regueiro Mancilla, también narra su experiencia. Cumplirá casi un año de lactancia materna exclusiva. “Ha sido algo muy bonito. Cuando me embaracé comencé a buscar lo que era la lactancia materna y encontré lo importante que es, por eso siempre quise extender el pecho lo que más se pueda, mi meta era llegar a los seis meses”, confiesa.

Romina trabajó hasta los ocho meses de gestación y después del postnatal tomó la decisión de no volver a trabajar, por eso para ella fue más fácil continuar con la lactancia exclusiva. “Cuando tenía dudas le preguntaba a otras mamás, porque siempre aprendes de otra mujer. Como primeriza uno siempre tiene hartas dudas, por eso este grupo ayudó a resolver hartas dudas”, expresa, valorando que se haya generado esta instancia de apoyo.