México, 7 jun (EFE) .- La desinformación, la mercadotecnia y una legislación que no incentiva la lactancia materna, un derecho tanto de la madre como del hijo, son las principales causas por las que México está rezagado en este tema en América Latina.

“Es una práctica que va a la baja. En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) del 2012, se detectó que en promedio solo 14,4 % de las mujeres amamantan a sus hijos”, siendo uno de los “índices más bajos en América Latina, junto con República Dominicana”, explica en entrevista con Efe Ana Charfen, consultora en lactancia certificada internacionalmente.

La especialista señala que una de las principales causas por las que las mujeres deciden no amamantar es por el vacío legal que existe en México, pese a las reformas que se dieron en el tema en el 2014.

“La legislación del trabajo aún tiene deficiencias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la lactancia debería durar dos años, que debe ser exclusiva los seis primeros meses”, apunta.

Sin embargo, en México “a las mujeres trabajadoras nos dan sólo seis semanas antes y seis semanas después del parto, por lo que hay que reinsertarnos al trabajo y muchas optan por ya no amamantar”, explica Charfen.

De acuerdo con la reforma al artículo 28 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, las mujeres pueden decidir durante la lactancia entre contar con dos reposos extraordinarios por día, de media hora cada uno.

Además, podrán disfrutar de una hora al día para amamantar a sus hijos o realizar extracción de leche en un lugar adecuado e higiénico.

No obstante, la experta considera que el entorno laboral para la mujer mexicana no favorece esta práctica que, resalta, previene uno de los problemas más grandes de salud de México: la obesidad infantil.

Por otra parte, Charfen asegura que pese a que el Gobierno ha lanzado campañas para fomentar la lactancia materna, éstas han resultado ineficientes.

“Hace algunos años, el gobierno de la Ciudad de México hizo una campaña, pero no reflejaba a las mujeres mexicanas, era un poco agresiva. En el discurso se dice que se apoya la lactancia materna”, apunta.

En la legislación no se ve reflejado ese apoyo, indica, y tampoco hay lactarios (ambientes acondicionados para que las madres puedan extraer su leche).

La desinformación se ha convertido en uno de los principales frenos para que las mujeres opten por alimentar a sus hijos con leche materna.

“La idea de que la lactancia te va a hacer esclava de tu hijo, que es muy demandante y que duele, hacen que esta se vea de manera negativa”, asegura.

Del mismo modo, detalla, la presión social por quitarle el pecho al bebé pronto hacen que muchas mamás se nieguen a esta práctica “porque su núcleo social las critica si dan pecho más de un año”.

Además, la mercadotecnia de productos de lactancia artificial ha afectado la lactancia materna natural.

“A muchas mujeres, cuando salen del hospital, les regalan un bote de leche, además de que les dicen que deben dar de comer al bebé cada tres horas por 10 minutos y después complementan con leche artificial, eso afecta la producción natural de leche”, explica.

Es por ello que la especialista pide no solo que se conciencie a sobre la importancia de la lactancia materna, sino que se regule a los fabricantes de leche artificial.

“La OMS hizo un código para regular la leche artificial, que dice que no se puede hacer publicidad de la fórmula, pero se hace”, señala la experta, quien considera necesita multar a las empresas, centros de salud y los laboratorios que promueven ese producto, asegura.

Para que la lactancia materna funcione, la experta recomienda alimentar al bebé en las dos horas siguientes al nacimiento y después darle a libre demanda.

En caso de tener dudas, pide a las madres acercarse a asociaciones especializadas para aprender y practicar.

“Nuestra leche es oro, pero no lo sabemos, eso nadie nos lo dice. Esta es una actividad que no nos debemos perder, es algo que todas las mujeres deberíamos poder experimentar”, concluye.