Por Génesis Gatica Porcayo

Desde la existencia de la humanidad, la leche materna ha constituido la principal fuente de alimentación para el bebé y se le llama lactancia materna exclusiva a aquella en la que el niño no ha recibido ningún alimento sólido ni líquido durante los primeros seis meses de vida.

La leche materna, de acuerdo con los especialistas, tiene múltiples ventajas tanto para el bebé como para la madre, la familia y la sociedad en general.

Algunas ventajas para el bebé se encuentran que hay una protección contra enfermedades como diarreas, resfriados e infecciones ya que restablecen su sistema inmunológico, lo ayudan a crecer fuerte, sano y seguro y permite una relación estrecha entre madre e hijo.

Para las madres, algunas ventajas son la recuperación del peso, ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer en ovarios y pecho además de funcionar como método anticonceptivo.

A este último punto se le llama método de amenorrea de la lactancia (MELA) el cual es un anticonceptivo natural y se basa en la infertilidad natural del postparto. Este ocurre siempre y cuando la mujer se encuentre en ausencia de la menstruación y amamantando plenamente.

La acción de succionar que hace el lactante inhibe la producción de las hormonas que son necesarias para la ovulación y para que este método sea realmente eficaz deben haber transcurrido menos de seis meses desde el alumbramiento y la lactancia materna debe ser exclusiva sin dejar transcurrir largos periodos entre una alimentación y otra ya sea de día y de noche.

Fuente: www.unicef.org

 

 

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