La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos al aportar todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano; está demostrado que es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a protegerles de enfermedades frecuentes en la infancia, como la diarrea y la neumonía. A estos beneficios se suma uno nuevo.

El primer y único estudio que ha analizado anticuerpos neutralizantes aislados del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de lactantes ha encontrado que nuevos anticuerpos que podrían proteger contra muchas variantes del VIH pueden producirse con relativa rapidez después de la infección en comparación con los adultos.

Esto sugiere que diversos aspectos del desarrollo de la vacuna contra el VIH, desde el diseño a la administración, podrían mejorarse imitando la infección y la respuesta inmune en los niños. Los expertos prevén que una vacuna exitosa contra el VIH impulsará nuestro cuerpo a producir anticuerpos, un tipo especializado de proteína inmune que puede evitar que una amplia franja de variantes del VIH infecte las células diana. En ocasiones, las personas infectadas con VIH desarrollan de manera natural estos anticuerpos ampliamente neutralizantes, pero sólo años después de la exposición y con mucho tino del sistema inmune. Una vacuna eficaz debe proteger a los pocos meses, no en décadas.

El equipo del estudio se basó en muestras tomadas de recién nacidos de madres VIH-positivas en Nairobi, antes de la llegada de los medicamentos antirretrovirales. Uno de sus resultados clave es que los bebés pueden producir anticuerpos ampliamente neutralizantes en el primer año de la infección por el VIH, lo que requiere mucha menos hipermutación somática para generar un anticuerpo ampliamente neutralizante de lo que se espera en adultos. (I)