Bajo el lema “Amamantar y trabajar: hagamos que sea posible”, más de 170 países celebraron este año la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Tiempo, espacio y apoyo son las claves para fomentar el amamantamiento, indica la Red Mundial de Grupos Pro Alimentación Infantil (IBFAN), organización galardonada con el “Premio Nobel Alternativo” e integrante de la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA).

La lactancia materna es beneficiosa para la salud de bebés y madres, pero además, afirma la OMS, para la economía de empresas y naciones.

Lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y complementada con otros alimentos adecuados hasta –por lo menos- los dos años de edad. Son las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, para un gran número de mujeres en todo el mundo, la realidad cotidiana choca contra sus deseos y posibilidades de amamantar.

Por ello, este año el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna -que finaliza este 7 de agosto- puso el foco en las condiciones necesarias para que trabajo y amamantamiento no sean para las mujeres opciones mutuamente excluyentes.

Seis meses de licencia remunerada por maternidad a partir del nacimiento, seguridad laboral sin discriminación por maternidad o amamantamiento, y licencias parentales compartidas, son algunas de las medidas reclamadas para apoyar la lactancia materna.

Entre las demandas también figuran las jornadas laborales reducidas u horarios de trabajo flexibles para poder amamantar o extraerse leche, y lugares privados, limpios y seguros dentro del ámbito laboral para que las mujeres puedan extraerse leche y almacenarla.

Legisladores, sindicalistas, empleadores, compañeros de trabajo y familias son actores claves en el fomento de la lactancia materna. Es sabido que para poder llevar adelante la lactancia, las mujeres necesitan información y contención.

“Para que una mujer pueda amamantar adecuadamente, se requiere apoyo de la familia, de la comunidad, pero también de leyes que las protejan durante este período”, enfatiza el Dr. Marcos Arana Cedeño, miembro de la Red Mundial de Grupos Pro Alimentación Infantil (IBFAN, en inglés), organización reconocida con el “Premio Nobel Alternativo”.

Bebés y familias no son los únicos beneficiarios de la lactancia materna, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). También se benefician empresas y organismos públicos que como contrapartida a sus acciones de apoyo a la lactancia, obtienen de sus empleadas lealtad, gratitud y satisfacción que redundan en mayor productividad, retención del personal y menor ausentismo, puesto que hijos e hijas se enfermarán con menos frecuencia y menor gravedad.

En los grupos de apoyo a la lactancia -que promueven IBFAN y organizaciones colegas- se muestran prácticas que ayudan a amamantar y se ponen en común experiencias que pueden resultar inspiradoras para las familias participantes. Estos espacios alientan a los varones a compartir las tareas domésticas y de crianza y acompañar a la mujer en la lactancia, y fortalecen a las mujeres para reclamar sus derechos de amamantamiento y los derechos de sus bebés.