Para llegar a esa hipótesis, los científicos analizaron la información de mil 129 niños que habían nacido en el 2004 en Pelotas (Brasil), una comunidad con agua corriente fluorada, señala un artículo divulgado en Pediatrics.

Asimismo, como parte de la investigación, se evaluó el consumo de azúcar a los dos, cuatro y cinco años.

Como resultado, a los cinco años un 24 por ciento de los niños tenía caries graves y tempranas, es decir, seis o más piezas dentales dañadas.

Al decir de la autora principal, Karen Glazer, la lactancia materna es una fuente nutricional infantil incuestionable.

Los odontólogos deberían alentar a las madres y también orientar sobre el riesgo, indicó.

Las recomendaciones generales, como beber agua fluorada y usar pasta dental con flúor antes de dormir, ayudan a prevenir la destrucción de los tejidos del diente, agregó.

A propósito de ello, el jefe de odontología de Children’s Health, Dallas (Texas), Robert Morgan, expresó que no hay duda de que los bebés alimentados con leche materna durante más tiempo al recomendado tienen más caries.