Los primeros sesenta a noventa minutos después del parto (incluso se habla de las primeras dos horas) son trascendentes para la vida del bebé y su mamá. Se trata de un momento emotivo y sensitivo, de reconocimiento mutuo, en el que el contacto tiene efectos en el vínculo y en la salud tanto inmediatos como a largo plazo.

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Se establece, en esa primera hora, una impronta afectiva que favorece la instauración de la lactancia materna porque las hormonas de la madre y el bebé construyen una sinergia: la mamá tiene una importante descarga de oxitocina y el bebé está especialmente receptivo, buscando una contención parecida a la que tenía dentro de la panza.

El doctor Alejandro Jenik es Secretario del Área de Muerte Súbita de la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría) e integrante del servicio de Neonatología y de Clínica Pediátrica del hospital Italiano, reconoce que en muy pocos lugares dejan al recién nacido con su mamá luego del parto, y considera que es “violencia institucional” que en la mayoría de los hospitales y centros de salud no se respete este momento. “El parto es uno de los momentos más estresantes en la vida de un ser humano, pero al poner el contacto al chico piel con piel con su mamá se libera la hormona oxitocina, la cual baja la catecolamina (generada bajo estrés). Esto aumenta la posibilidad de lactancia, el niño se calma y aumenta la autoestima de la madre al encontrarse con su hijo.”

“El único peligro”, según Jenik, “es que el bebé tenga colapso neonatal por obstrucción de la vía respiratoria, ocurre en pocos casos y se previene con la vigilancia de una enfermera de forma permanente”.

El instinto responde

Es impresionante ver que, si se deja al recién nacido desnudo encima del pecho de la madre, este repta guiado por el olor. Por eso, tanto Unicef como la OMS (Organización Mundial de la Salud), promueven esta “hora sagrada”, también llamada “hora de oro” o “dorada”. En un informe del año 2012 la OMS recomienda: “Los recién nacidos que no tienen complicaciones deberían estar en contacto piel con piel con sus madres durante la primera hora después del nacimiento para prevenir la hipotermia y para promover la lactancia materna”.

La obstétrica Mirta Merino, integrante del equipo de parteras Naciendo al Sur, quien atiende partos domiciliarios y respetados, explica: “En esta primera hora prevalece lo sensorial, el recién nacido puesto en contacto con su mamá, tiene todos sus sentidos disponibles, su mirada es profunda y conmovedora, el contacto con el cuerpo de la madre pone en marcha su sentido táctil percibiendo el confort de la temperatura. Es capaz de escuchar las primeras palabras de bienvenida; al acercarse al pecho adquiere la seguridad del medio conocido a través del olor a prolactina que hay en el complejo aréola-pezón y va acercándose hasta que comienza a lamer el pecho en un merodeo que lo conducirá a iniciar la succión”.

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Todas las prácticas, procedimientos, intervenciones rutinarias pueden postergarse hasta después de ese momento.

En Argentina, tanto el hospital Ramón Carrillo (Mendoza) como la Maternidad Estela de Carlotto (Moreno) y el hospital Roque Sáenz Peña (Rosario) son algunos ejemplos de instituciones que fomentan y promueven partos humanizados; y esta primera hora es una pieza fundamental de la “humanización”. “En el caso de los bebés sanos -más del 95 por ciento de los casos-, en nuestra maternidad permanecen en COPAP (contacto piel a piel) durante dos horas sin interrupción. Todas las prácticas, procedimientos, intervenciones rutinarias se postergan hasta después de ese momento”, dijo a Entremujeres Gustavo Baccifava, Jefe de la división de Obstetricia y Ginecología del hospital Roque Sáenz Peña de Rosario.

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Esta primera hora es una pieza fundamental de la “humanización”.

Todo lo demás (la higiene, vitaminas, mediciones y vacunas) puede esperar (en los casos en los cuales la mamá y el bebé estén bien). “La Academia Americana de Pediatría autoriza a retrasar la colocación de la vitamina k, la identificación de la huella y profilaxis oftálmica, hasta cuatro horas posparto, pero los médicos no tenemos paciencia, queremos terminar rápido, y no hay personal para controlar”, agrega Jenik.

¿Y en el caso de los bebés que nacen por cesárea?

“Es de destacar que en los nacimientos por operación cesárea, sólo dependerá de la predisposición del equipo quirúrgico de generar las condiciones dentro del quirófano para que se produzca el contacto e inicio de vínculo y lactancia dentro de la primera hora, siempre que el estado de salud materna y del bebé lo permitan”, explica Merino.

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