Durante el embarazo el niño se alimenta a través de la placenta, pero al nacer es conveniente amamantarlo con leche materna tan pronto como sea posible para ofrecerle nutrientes necesarios para el fortalecimiento óseo y evitar la aparición de enfermedades relacionadas con el raquitismo, que surge por las deficiencias nutricionales o trastornos del metabolismo del calcio y pueden originarle al bebé mala calcificación, encorvadura y debilidad en los huesos.

Especialistas en pediatría afirman que la leche materna nunca tendrá ningún tipo de sustituto para el recién nacido, por sus importantes funciones en el proceso de alimentación del bebé, como la protección del niño contra la aparición de enfermedades respiratorias y diarréicas, prevención de las alergias alimenticias y sus beneficios en el proceso digestivo, debido a que no ocasiona cólicos. Adicionalmente, al darle el pecho al bebé, las madres evitan la deformación de la dentadura y previene la aparición de caries en edades posteriores.

Al iniciarse el proceso de destere y, dependiendo de la condición de salud del recién nacido, los doctores recomiendan a las madres un aporte sistemático de vitamina D para evitar enfermedades óseas que puedan perjudicar su sano desarrollo y crecimiento. Desde el punto de vista emocional, darle el pecho al bebé estrecha la relación entre la madre y su hijo, porque el calor y olor materno permite que el niño se sienta protegido.

Beneficios para mamá

La lactancia previene la aparición de enfermedades en las mamas y el cáncer del cuello uterino, es más higiénica, práctica y económica. Una vez que las madres hayan pasado por el proceso de parto, la lactancia materna contribuye a la rápida normalización del útero, hace que el peso disminuya y mejore la figura.

Por razones médicas se recomienda comenzar a amamantar al nené los primeros minutos después del parto, para que la leche descienda rápidamente y así el niño aproveche el calostro, el cual es muy nutritivo y lo protege de futuras infecciones. Se sugiere amamantar al bebé los primeros meses durante las horas diurnas y nocturnas sin horario fijo, cada vez que manifieste que desea alimentarse. A medida que el recién nacido vaya creciendo, será él mismo quien establecerá su propio horario, de manera instintiva.

Durante la lactancia son ideales algunas recomendaciones para la futura mamá, como mantener una dieta similar a la del embarazo, tomar abundante líquido antes y después de darle el pecho, como jugos de frutas naturales, leche, cereales y agua, para ayudarla a producir suficiente leche. El objetivo es lograr que los primeros seis meses el bebé se alimente apropiadamente, pudiendo en muchas ocasiones extenderse el proceso de lactancia materna durante más del primer año. #Niños #Familia #Nutrición