La maternidad y el amamantar al bebé es una de las experiencias más felices en la vida de una mujer. Pero durante la lactancia se necesita cuidar los senos para que se mantengan firmes.  

“Durante el embarazo y la lactancia los senos experimentan crecimiento acelerado, esto hace que la piel se estire causando estrías y posteriormente puede causar flacidez en el busto. Aunque estas características no son totalmente evitables sus efectos negativos pueden disminuirse con cuidados sencillos”, señaló la ginecóloga Fabiola Pérez quien explicó los siguientes tips para atacar a tiempo este padecimiento: 

 

Soporte. “Es muy importante proveer buen soporte durante la lactancia usando la ropa interior adecuada. Esta ropa da apoyo al busto y facilita el dar de mamar al bebé”.

 

Buena postura. “Es fácil tomar una mala postura, porque al cargar el bebé nos acostumbramos a encorvar la espalda. La mala postura tiene un efecto negativo en el busto porque debilita los músculos que lo sostienen”. 

 

Destete. Al retirar el pecho del bebé hay que hacerlo de forma gradual para evitar halar el pezón y los tejidos del busto.

 

Bebé. “Cuando se está amamantando hay que tratar de que la boca del bebé abarque todo el pezón y la mayor parte posible de la aureola, para que extraiga toda la leche almacenada”.

 

Humectar. Si es posible poner aceite de almendra al busto para humectarlo después del baño. Al amamantar se debe limpiar la parte que el bebé succionará. 

 

Frecuencia. Es importante amamantar con frecuencia para que el pecho no se congestione.

 

Simetría del busto. “Para que después del período de lactancia un pecho no sea más grande que el otro es importante intercalar los pechos por ejemplo 5 minutos a cada lado. Evitar amamantar más de un lado que del otro”.